La opinión pública ha recibido con beneplácito el proyecto del presidente Juan Manuel Santos de establecer un Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, mediante la escisión del actual Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial (MAVDT). El proyecto de ley que hace tránsito en el Congreso separaría de la nueva cartera aquellas funciones que, como la de vivienda, acabaron por colocar en lugar marginal el propósito de proteger la biodiversidad del país.
Esa fue también la posición predominante surgida en el intenso diálogo que, sobre el futuro de la institucionalidad y la política ambiental, adelantaron seis de los ex ministros que han ocupado esa cartera, desde su creación en 1993 -Manuel Rodríguez, Cecilia López, José V. Mogollón, Juan Mayr, Cecilia Rodríguez y Carlos Costa-, el cual contó también con la participación de Margarita Marino, una de las pioneras del ambientalismo en Colombia, y de Sandra Bessudo, candidata a ser ministra del sector.

Los participantes señalaron unánimemente el imperativo de que el renacido Ministerio mantenga las competencias en materia de ordenamiento territorial, hoy en cabeza del MAVDT, que son instrumento esencial para buscar la protección de los ricos ecosistemas de Colombia. Se trataría, entre otras, de dotar al país de una autoridad pública independiente, con la capacidad de poner coto al anárquico crecimiento urbano, que está dejando a su paso irreversibles e innecesarios daños ecológicos y paisajísticos, como se tipifica en el caso de Bogotá y los municipios de la Sabana, que parecen estar siguiendo la lamentable senda de muchas de las grandes metrópolis del mundo, que hoy son invivibles.
Este diálogo sirvió de cierre del 'Seminario sobre gobernanza y gobernabilidad ambiental', convocado por el Congreso de Ciencias Ambientales y el Foro Nacional Ambiental y organizado por la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes. Los ex ministros se concentraron en muchos de los aportes realizados por la academia. Entre ellos se destacan los enormes problemas de la institucionalidad y la legislación minera, una especie de licencia para aniquilar el medio ambiente; los graves problemas de inequidad social e insostenibilidad ambiental del modelo agropecuario dominante; las falencias en materia de gestión de los recursos hídricos; la forma desordenada como se está adelantando la transformación de la Orinoquia, y las perturbadoras amenazas enfrentadas por la integridad cultural de las comunidades indígenas y negras y de sus territorios, donde se ubica gran parte del patrimonio ecológico del país.
Académicos y ex funcionarios coincidieron en la urgencia de adelantar diversas reformas sectoriales como condición necesaria para detener y revertir estas tendencias, con graves perjuicios para la riqueza en agua y biodiversidad con que aún cuenta el país. Además, pusieron de presente la necesidad de encauzar e incrementar las regalías mineras para la protección ambiental, previstas por la Constitución como una irrenunciable compensación a la sociedad por las profundas huellas dejadas por esta actividad.
El gobierno del presidente Santos parece estar dispuesto a emprender algunas de esas reformas, como se ha anunciado en los casos del agro, la ciencia y la tecnología, y el agua. Pero aún no hay luces ni sobre el destino minero-ambiental del país, ni sobre la forma en que el Gobierno enfrentará la tragedia que está viviendo buena parte de las minorías étnicas.
Quedó entonces claro que no solamente es prioritario dotar al país de un Ministerio del Ambiente fuerte, sino, también, asegurar que las pujantes locomotoras de la prosperidad económica tomen un acertado rumbo ambiental y social.
Editoriales. Opinión. eltiempo.com [en linea]. 3 de Septiembre 2010. Publicado en: http://www.eltiempo.com/opinion/forolectores/ARTICULO-WEB-PLANTILLA_NOTA_INTERIOR-7891834.html . Consultado el 21 de Septiembre de 2010
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1 comentario:
El establecimiento del Ministerio de Ambiente y desarrollo sostenible,es de vital importancia frente a las enormes dificultades ecológicas que presenta el planeta por el cambio climático, entonces un país con la biodiversidad de colombia con una amazonía considerada como el pulmón de la tierra debe desarrollar tareas trascendentales en defensa de la vida y también el riguroso control de la explotación de los recursos no renovables es de absolutamente importancia, pues el dilema esta entre la sobrevivencia en la tierra o la destrucción de las especies vivas, por lo tanto como nunca antes la política por medio del estado tiene la obligación humana de demostrar que es el artífice del equilibrio frente a los males que agobian a la sociedad por la avaricia económica y que pueden llevar al fin de la vida.
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